Gracias a San Google, esta labor de investigación ha sido fácil, pero ciertamente deprimente, y si no, ved!
Empecemos por los causantes de esta reflexión. Spandau Ballet eran un montón de laca y hombreras en los 80 que me traían loca.

Con su vuelta podemos apreciar no sólo que han abandonado el alegre colorido romántico, también se han quedado sin laca, sin pelo y hay alguien que ha soltado amarras...
No hay Spandau Ballet sin la comparación con sus archienemigos Duran Duran. De nuevo la laca predomina, pero estos iban más de malotes.
Hoy en día, surprise! mantienen bastante el tipo. Siguen dominando el arte de la mecha y se han hecho zen.
El siguiente grupo fue un visto y no visto. Vikingos del norte con cara de niña. Demasiado delicados, A-ha no podían mantener esos cutis para siempre.
El tipo lo mantiene pero la Neutrógena parece que no ha sido suficiente. Qué surcos!
Pero ahora viene lo bueno, al fin y al cabo, todo el mundo recuerda a Duran Duran y A-ha porque se han mantenido haciendo algo por ahí, pero no os habeis preguntado nunca qué fue de Limalh? Aquel chico-pollo que cantó la canción de La Historia Interminable y desapareció?
Ah, claro, ahora caeis, a que parecía un niñito? Pues el niñito ha crecido, ha encontrado un trabajo respetable, y le siguen gustando las crestas, pero claro...no hay...
Veo que os estais entusiasmando. Como sé que hay gente que sí se ha preocupado por Modern Talking a lo largo de todos estos años, tengo buenas noticias.
No han emperorado! Cierto, era difícil emperorar esto, pero ahora hasta parecen normales. Ejem!
He dejado lo mejor para el final. ¿Os acordáis de Boy George de Culture Club? Aquello fue una revolución, el maquillaje, los sombreros...
Ahora es otra revolución, la de la grasa! Aunque ninguno de nosotros habíamos visto a George sin maquillaje, claro.
En fin, visto lo visto, casi mejor dejarlos donde estaban, en los 80.

Ya veis, tanto devanarnos los sesos buscando al nuevo James Bond y resulta que lo teníamos delante. Tremenda sorpresa cuando en mi devenir por la provincia de Ourense me encuentro con esta campaña orquestada sin duda tras mi llamada para encontrar al nuevo Bond. Entiendo que con los tiempos que corren para el PP, sumido en tramas de espionaje, era fácil dejarse llevar y montar esta 





